Regalo de estampado de flores comestibles

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+ Receta de galletas con flores

 

Este mes tuve muy claro que te quería regalar flores 😊

Después de ese invierno, que no sé a ti, pero a mí se me ha hecho eterno, nada mejor para celebrar los días más cálidos que están por venir que con un estampado de flores.

Puedes usarlo para tus proyectos de scrapbooking. Hasta puedes recortar las flores individualmente si te sirve más así.

Que te lo de gratis no significa que no tenga valor. Le he dedicado horas y mucho cariño a este regalo. Es sólo para uso personal. Si te ha gustado y quieres que más personas lo tengan comparte este post o dales mi web pero no reenvíes el archivo que te doy.  Cuanta más gente se suscriba más regalos podré ir preparando ❤️
 

Cómo descargar mi estampado de flores

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Receta de galletas con flores

Como extra te dejo esta receta de flores.  Imagínate ofreciendo una bandeja de estas galletas en una fiesta. Vas a quedar como una reina 😂

¿Te animas a probarla?

Cantidad: 30 Galletas

Ingredientes:

  • 4 cups de harina
  • 1 cup de mantequilla
  • 2 cups de azúcar (Un poco más aparte para espolvorear sobre las galletas)
  • 2 huevos
  • 1 clara de huevo
  • 2 cucharitas de postre de extracto de vainilla
  • Media cucharita de postre de sal
  • 1 cucharita de postre de levadura
  • 30 flores de pensamiento comestible

Elaboración:

  • Mezcla en un bol grande la harina, sal y levadura. Déjalo aparte.
  • Aquí si tienes un robot de amasar tipo Kitchen Aid será más fácil. Bate la mantequilla a velocidad media. Poco a poco ves añadiendo el azúcar. Sigue batiendo hasta que quede esponjoso. Añade los huevos (que antes habrás batido) poco a poco a la mezcla
  • Baja la velocidad al mínimo y añade el extracto de vainilla y el bol con la mezcla de harina, sal y levadura. Sigue mezclando hasta que quede una masa homogénea.
  • Divide la masa en dos bolas. Envuélvela en papel film y aplánalos hasta obtener dos discos.
  • Deja enfriar por 30 minutos
  • Precalienta el horno a 160 grados. En un bol pequeño bate una clara de huevo con una cuchara sopera de agua hasta que quede espumoso
  • Pon un poco de harina en la superficie donde vas a trabajar la masa que metiste en la nevera. Tiene que tener un espesor aproximado de ½ cm.
  • Corta las masa en círculos (en forma de galleta, vamos).
  • Prepara la bandeja del horno con papel de repostería para que no se peguen
  • Pon las galletas en la bandeja del horno separadas aproximadamente 5 cm entre sí
  • Pinta la superficie de las galletas con la clara de huevo que has batido antes.
  • Pon una flor de pensamiento encima de cada galleta. Aplica más clara de huevo sobre las flores. Finalmente espolvorea un poco de azúcar sobre las galletas.
  • Hornea durante 8-10 minutos o hasta que las veas ligeramente doradas.

Esta receta la encontré en inglés aquí: https://www.marthastewart.com/1151288/pansy-cookies.
 

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Si te ha gustado mi descargable me encantaría ver fotos de cómo has usado mi estampado de flores comestibles.

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¡Bienvenida primavera!

 

Teresa Wilms Montt

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Infancia

Si ser mujer hoy en día no es fácil, imagínate serlo en 1893.

En teoría Teresa y sus hermanas lo tenían mejor al haber nacido parte de una familia aristócrata chilena…pero no fue así.

Déjame que te ponga un poco en contexto. En 1893 daba igual si eras rica o pobre, la mujer tenía una sola función en esa sociedad: casarse y procrear.

Aunque vivía en el lujo, con la mejor educación que se le podía dar a una mujer en esos tiempos (clases de idioma, canto, piano etc.) ya desde bien pequeña Teresa deja claro su rechazo absoluto al papel que le imponen tener.

Ella sentía pasión por leer los clásicos de la literatura y escribe en su diario todas sus frustraciones y sueños. Se cuenta una anécdota donde su madre le prohíbe leer, le quita el libro de las manos y lo destroza. Supongo que una mujer con cierta cultura era bueno para el matrimonio pero demasiada, era peligroso.
 

Matrimonio

Su padre le adoraba hasta tal punto que, a falta de tener hijos varones, le llamaba “mi Tereso”. La relación con su madre, en cambio, era insoportable. La única forma de escapar de ese infierno era a través del matrimonio.

Así que cuando Teresa Wilms conoce a Gustavo Balmaceda Valdés (funcionario del Servicio de Impuestos del Estado) en una fiesta celebrada en su casa el verano de 1910 se sella su destino.

Teresa Wilms Montt con diecisiete años de edad y contra la voluntad de sus padres, se casa con él.  A la ceremonia no asisten los padres de Teresa Wilms que le vetan la entrada a la casa de su infancia a causa de este matrimonio.

De esta relación nacerán dos hijas: Elisa y Sylvia.
 

Teresa Wilms y la escritura

Entre 1911 y 1914  l matrimonio se traslada a diversas ciudades. Durante estos años Teresa Wilms se enfoca de lleno en la escritura de sus diarios íntimos y hace amistad con influyentes artistas e intelectuales, como el poeta Víctor Domingo Silva. Durante su permanencia en Iquique dio a conocer sus escritos por primera vez en forma pública, bajo el seudónimo de «Tebac», y se adhirió a los ideales feministas y anarquistas.

Al principio de su relación viven una vida de enamorados y feliz pero muy pronto, a causa de los celos y maltrato de Gustavo y las ansias intelectuales no comprendidas por él, su relación va en declive.

Su marido le era infiel de forma sistemática pero cuando Gustavo descubre en octubre del 1915 que Teresa le engaña con su primo Vicente, enloquece y decide encerrarla en un convento de clausura situado en Santiago de Chile.

No sé tú, pero yo necesito parar un momento a reflexionar. ¿En qué mundo y con qué derecho los esposos pueden encarcelar a sus mujeres? Me parece estar leyendo una novela. En fin, sigamos…
 

Teresa clausurada en un convento

Mientras está recluida en el convento intenta gestionar su divorcio pero al igual que con sus intentos de ver a sus hijas, no lo consigue.

Lo único que le consuela es escribir. Los diarios de esta etapa están dedicados casi por completo al primo de Gustavo (su amante)

Después de ocho meses y un intento de suicidio huye del convento disfrazada de viuda gracias a la ayuda del poeta Vicente Huidobro, que estaba enamorado de ella.
 

Buenos Aires y el resurgir de Teresa

En junio de 1916 los nuevos amantes desembarcan en Buenos Aires.

3 meses después el poeta regresará a Chile para volver con su esposa. Teresa, en cambio, nunca más volverá a su tierra natal.

En Buenos Aires Teresa Wilms florece como escritora. Colabora en la revista Nosotros y en 1917 publica sus dos primeros libros: Inquietudes sentimentales, conjunto de cincuenta poemas con rasgos surrealistas y Los tres cantos, trabajo sobre el erotismo y la espiritualidad. Las dos obras fueron muy bien recibidas por los críticos.

Por fin era la mujer libre que siempre había deseado ser. Teresa se mezcla con los intelectuales de la época y tiene numerosos amantes. Uno de ellos queda tan locamente enamorado de ella que cuando ella rechaza casarse con él, se corta las venas delante de ella. A este pobre hombre le dedica su libro Anuarí.

Ante el shock vivido por la muerte trágica del amante Teresa embarca hacia Nueva York con intención de trabajar como enfermera de la Cruz Roja pero la confunden con una espía alemana y no le dejan entrar en el país. Allí es cuando decide viajar a España.
 

Madrid, París y el suicidio de Teresa Wilms

A comienzos de 1918 se instala en Madrid y entre tertulias y cafés literarios, se reencuentra con Vicente Huidobro y hace amistad con escritores, dramaturgos y pintores españoles.

Desde Madrid, Teresa se movió con frecuencia. Visitó Granada, Córdoba, Sevilla, Londres… En su época dorada como escritora donde publica varios libros más.

Pero la Wilms siempre vivió con el dolor de vivir separada de sus hijas. Así que, cuando se entera que sus hijas van a pasar una temporada en París a cargo de sus suegros, no se lo piensa dos veces: Se traslada a París y, durante un año, ve a sus hijas a escondidas de sus suegros.

Cuando en octubre de 1921 sus suegros deciden volver a Chile con las niñas, Teresa queda destrozada.

Ya no volverá a ser la misma. Deja de escribir, se droga con opio, morfina y sedantes y se recluye del mundo exterior. Hasta que el 21 de diciembre de 1921 toma una dosis mortal de Veronal. La portera del edificio la encuentra al otro día en la cama, inconsciente, y la lleva de urgencia al hospital. Dos días después muere Teresa Wilms Montt a los 28 años de edad.
 

«Soy Teresa Wilms Montt y aunque nací cien años antes que tú, mi vida no fue tan distinta a la tuya. Yo también tuve el privilegio de ser mujer. Es difícil ser mujer en este mundo. Tú lo sabes mejor que nadie. Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida. Destilé mujer. Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo»

Y si has llegado hasta aquí me gustaría preguntarte ¿Qué te remueve por dentro saber sobre la vida de Teresa Wilms? ¿Sientes como ella que otros (o quizás tu misma) ponen freno a ser quién realmente eres?

P.D: Quería agradecer a Tatiana Moneta y a su amigo por descubrirme a Teresa Wilms. Si tú también conoces a una mujer que quisieras que ilustrara me encantará que me lo cuentes aquí abajo en comentarios 🙂